Este año, el Programa Haciendo Escuela dio un nuevo paso al incorporar a Fundación Valientes para llevar herramientas concretas que promuevan la equidad de género a las comunidades educativas. Acá te contamos por qué este enfoque es clave para el desarrollo de niñas y niños.
¿Sabías que a los tres o cuatro años los niños y niñas ya empiezan a internalizar ideas sobre lo que “pueden” o “no pueden” hacer según su género? Frases tan cotidianas como “siéntate como señorita” o la creencia de que “los niños no lloran” parecen inofensivas, pero van moldeando, desde muy temprano, quiénes pueden ser y cómo deben comportarse niños y niñas.
Este fenómeno no es un detalle menor. Tiene consecuencias medibles en el aprendizaje, en la salud mental y en las decisiones de vida de toda una generación. Y la educación (junto con la familia) es uno de los principales lugares donde estos mensajes se aprenden y se repiten.
Los estereotipos de género no son nuevos, pero la evidencia reciente muestra que se intensificaron en los últimos años.
Los números lo confirman. Un informe del Centro de Investigación Avanzada en Educación (CIAE) de la Universidad de Chile revela que, por tercer año consecutivo, las niñas obtienen puntajes inferiores a los niños en matemáticas en las pruebas SIMCE de 4° básico y 2° medio. El dato más preocupante: Chile fue el único país de América Latina y el Caribe donde esta brecha se amplió tras la pandemia. Según la prueba PISA, hoy es más del doble de la observada en 2018.
¿Por qué pasa esto? No tiene que ver con capacidad ni con talento. Carla Ljubetic, directora ejecutiva de Fundación Valientes, explicó que, “esto comienza en una etapa muy temprana, y después lo reproducimos en el mundo adulto”. Las niñas crecen recibiendo, muchas veces sin que nadie se lo proponga, menos expectativas en matemáticas y ciencias, mientras los niños reciben menos espacio para expresar emociones o dedicarse a áreas como el cuidado o la docencia.
¿Y por qué importa? Porque las consecuencias se extienden mucho más allá del aula: impactan en la salud mental, en la forma en que aprendemos a construir relaciones basadas en el respeto, y en las trayectorias profesionales.
Hoy en Chile carreras como enfermería o educación están altamente feminizadas, mientras que las ingenierías y las matemáticas siguen siendo predominantemente masculinas. Es una brecha que, si no se aborda a tiempo, se traduce después en desigualdad de oportunidades laborales y económicas para toda la vida.

Frente a esta realidad, Falabella y el Programa Haciendo Escuela decidieron este año incorporar el enfoque de género como un pilar transversal y prioritario dentro del programa junto a, Fundación Valientes, organización especializada en equidad de género en contextos educativos.
Es importante aclarar algo: el enfoque de género no se trata de imponer una mirada ni de instalar una “bandera” ideológica. Busca identificar y reducir los estereotipos que limitan las oportunidades de niñas y niños, permitiendo que cada uno/a pueda desarrollarse según sus intereses y capacidades. Como resume Carla Ljubetic: “Que cada niño y cada niña encuentre su propio espacio, sin limitaciones impuestas de antemano”.
Fundación Valientes trabaja este enfoque en tres niveles dentro de las comunidades escolares:
Aquí se aborda el cómo se organiza la escuela. Sus reglamentos, su política de convivencia, la composición de su planta docente (¿son las mujeres mayoritariamente profesoras y los hombres mayoritariamente directores?) y hasta el uniforme escolar. Este último punto puede parecer un detalle, pero no lo es: los uniformes diferenciados por género limitan el movimiento de las niñas desde pequeñas, como correr, subirse a un árbol, jugar sin la preocupación constante de “exponerse”— y eso afecta directamente su desarrollo motor, cognitivo y su bienestar.
Lo que se enseña, explícita e implícitamente (lo que se conoce como el “currículum oculto”). Por un lado, está el contenido de los libros y materiales de clase: ¿se incluyen referentes femeninos en ciencias? ¿se evitan estereotipos en las ilustraciones? Y por el otro lado, está la forma en que se enseña día a día. La evidencia es clara y preocupante en este punto: distintos estudios muestran que, en clases de matemáticas, los y las docentes -muchas veces sin darse cuenta- le dan más la palabra a los niños que a las niñas, y les presentan desafíos más complejos a ellos que a ellas. Esa expectativa distinta, aunque no sea intencional, termina generando una brecha real en el aprendizaje.
La convivencia escolar. Los estereotipos de género están, muchas veces, en la raíz de la violencia entre estudiantes. El bullying rara vez ocurre “sin motivo”: detrás de muchas situaciones de acoso hay un estereotipo de género que se está castigando, ya sea por no encajar en un cuerpo “esperado” o por no cumplir con una expresión de género “tradicional”. Trabajar este nivel implica sensibilizar a toda la comunidad -estudiantes, docentes, familias- y también revisar cosas tan concretas como el uso de los espacios de recreo, donde es común que la cancha de fútbol (usada mayoritariamente por los niños) ocupe el centro del patio, mientras las niñas quedan relegadas a los bordes.
Este es el primer año en que Fundación Valientes participa como proveedor de Programa Haciendo Escuela, y ya está trabajando con 20 escuelas a lo largo del país. El proceso avanza en tres etapas:
El verdadero foco se trata de equidad, de equilibrar expectativas y oportunidades que históricamente han limitado tanto a niñas como a niños, aunque de formas distintas.
Cerrar esta brecha no depende de una sola medida, sino de un trabajo sostenido en el tiempo, que involucre a toda la comunidad educativa. Por eso, para el Programa Haciendo Escuela de Falabella, sumar a Fundación Valientes este año es un paso concreto hacia una educación donde el género deje de ser un techo para el desarrollo de cualquier niño o niña, y donde las oportunidades de aprender, jugar y soñar con un futuro profesional no dependan de si naciste hombre o mujer.
Fuentes:
CIAE, Instituto de Estudios Avanzados en Educación, Universidad de Chile (2025), “La brecha de género en matemáticas que dejó la pandemia: ¿Qué hay detrás y cómo avanzar?”.
Entrevista con Carla Ljubetic, directora ejecutiva de Fundación Valientes.