Innovación educativa en matemáticas: cómo la tecnología transforma el aprendizaje

Cuatro proveedores del Programa Haciendo Escuela comparten sus enfoques, metodologías y resultados. Un mismo desafío, múltiples respuestas: así es como la tecnología está cambiando la relación de los estudiantes chilenos con las matemáticas.

Esta no es una nota sobre avances tecnológicos. Es una reflexión sobre cómo la tecnología puede transformar la experiencia de aprendizaje en matemáticas, mostrando resultados concretos y respondiendo a un diagnóstico real.

En el eje de matemáticas, el Programa Haciendo Escuela trabaja con proveedores que usan la tecnología como palanca para transformar la experiencia de aprender matemáticas, muchas veces marcada por la frustración y la dificultad, en una oportunidad de aprendizaje genuino.

Conectado Aprendo:

Tutorías virtuales apoyadas por tecnología y acompañamiento personalizado para estudiantes con rezago escolar, que han quedado atrás en sus aprendizajes.

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Momento Cero / Eduten:

Plataforma de aprendizaje basada en dinámicas de juego, con analítica docente en tiempo real y ejercitación adaptativa semanal.

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JUMP Math:

Metodología basada en neurociencia y formación docente, donde la tecnología funciona como apoyo al proceso de aprendizaje mediante materiales digitales, plataformas de seguimiento y recursos para el aula.

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Aptus:

Plataforma de seguimiento de aprendizajes con datos por estudiante, habilidad y curso para decisiones pedagógicas en tiempo real

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  1. El punto de partida: un diagnóstico que nadie discute



Martina Soto, coordinadora de proyectos de Momento Cero, lo describe con claridad: las matemáticas son hoy una de las principales causas de frustración y deserción escolar. “Los estudiantes suelen experimentar ansiedad, baja motivación y dificultades para avanzar a ritmos distintos dentro del aula”, señala.

Esa descripción resuena en Conectado Aprendo. María Jesús Silva, coordinadora de establecimientos, pone el foco en el rezago acumulado: muchos estudiantes llegan a sus tutorías con contenidos de meses o incluso años sin consolidar. La pregunta no es solo cómo enseñar mejor lo que viene, sino cómo recuperar lo que se perdió.

JUMP Math, por su parte, añade una dimensión que a veces se pasa por alto: el problema no es únicamente de los alumnos, sino también de cómo se ha enseñado el pensamiento matemático. Macarena Bascour, directora ejecutiva, explica que su programa nació de la convicción de que todos los niños pueden aprender matemáticas cuando se les enseña con la secuencia correcta y el apoyo docente adecuado. La tecnología, en ese marco, es un medio, no el fin.

“La tecnología nos ayuda a poder llegar a más estudiantes a lo largo de todo Chile. Todo el material que usan los tutores está diseñado para que sea atractivo y lúdico.” — María Jesús Silva, Coordinadora de Establecimientos, Conectado Aprendo

2. Recuperar meses perdidos, sesión a sesión

Proveedor: Conectado Aprendo

El modelo de Conectado Aprendo parte de una premisa sencilla pero difícil de ejecutar a escala: cada estudiante tiene una brecha específica, y esa brecha requiere una ruta de aprendizaje personalizada. Antes de comenzar cualquier proceso de reforzamiento, cada alumno rinde una prueba de diagnóstico que identifica el contenido más deficiente que tiene. Con esa información, se diseñan 16 sesiones de tutoría virtual enfocadas en consolidar exactamente ese contenido.

Las sesiones ocurren de manera remota, desde cualquier dispositivo electrónico, lo que elimina una de las barreras más frecuentes de los programas de apoyo escolar: la logística. “La adaptación de los apoderados y alumnos ha sido muy buena, ya que las tutorías pueden ocurrir desde cualquier dispositivo, lo que permite que todos puedan acceder a ellas”, explica María Jesús.

La proyección de futuro que tiene el equipo de Conectado Aprendo apunta a seguir ampliando cobertura sin perder la personalización. “Nuestro material va mejorando cada año gracias al uso de la tecnología; hemos podido crear pruebas de diagnóstico más específicas, material lúdico y entretenido de acuerdo a la edad y necesidades de los alumnos”, detalla María Jesús.

3. Cuando ejercitar se convierte en un juego que niños y niñas piden

Proveedor: Momento Cero / Eduten

Momento Cero llegó a la educación desde el entretenimiento educativo. Cuando la pandemia interrumpió la presencialidad, la empresa buscó una plataforma que pudiera mantener a los estudiantes conectados con el aprendizaje desde casa. Así llegaron a Eduten, una herramienta desarrollada en Finlandia con más de 17 años de investigación universitaria y reconocida por UNESCO y UNICEF.

La lógica de implementación es clara: Eduten no reemplaza la clase, la complementa. Cada semana, el profesor selecciona una lección alineada al objetivo de aprendizaje que ya trabajó en el aula. Los estudiantes ingresan a la plataforma, ejercitan ese contenido durante 45 a 60 minutos y avanzan por niveles de dificultad —Bronce, Plata, Oro y Diamante— mientras el docente observa en tiempo real quién está progresando y quién necesita apoyo adicional.

Lo que distingue al modelo es lo que ocurre fuera de la pantalla: los trofeos digitales se traducen en stickers físicos que los estudiantes reciben en la sala. Esta dinámica, llamada “Campeones Eduten”, convirtió un ejercicio de práctica matemática en una experiencia social con reconocimiento tangible.

“Los alumnos no solo aceptan la plataforma: ¡la piden! Les encanta entrar a Eduten porque saben que ahí pueden obtener trofeos que luego se transforman en stickers físicos en la sala.” — Martina Soto, Coordinadora de Proyectos, Momento Cero

DATO: 39% Mejora en rendimiento matemático

Estudios realizados en Finlandia muestran que el uso de Eduten mejora en ese porcentaje el rendimiento frente a grupos que trabajan solo con lápiz y papel.

En Chile, los resultados también son auspiciosos. En la segunda aplicación de la prueba SEPA (2024), el 64% de los establecimientos obtuvieron una diferencia positiva entre primer y segundo año de uso, confirmando que el tiempo de implementación es una variable clave: a mayor constancia, mejores resultados. El caso del DAEM de Talca es ilustrativo en ese sentido: la continuidad del programa se tradujo en avances concretos que los propios equipos directivos pudieron leer en la analítica de la plataforma.*

*Nota: La evaluación DIA permite observar la distribución de estudiantes en distintos niveles de desempeño en cada momento del año, pero no está diseñada para medir progreso entre dos instancias. Las diferencias observadas entre aplicaciones corresponden a cambios en esa distribución, no a una medición estadística de avance.

Para los docentes, la ganancia también es concreta. Según cifras de la plataforma, los profesores ahorran el equivalente a cuatro semanas de trabajo al año gracias a la corrección automática y la analítica inmediata. “Mientras los niños juegan y practican, ellos reciben analítica en tiempo real para orientar mejor sus apoyos”, resume Martina.

4. Primero la pedagogía, después la tecnología

Proveedor: JUMP Math

Macarena Bascour, directora ejecutiva, es clara desde el inicio: JUMP Math no pone la tecnología en el centro, sino la forma en que se enseñan las matemáticas. El programa, creado en Canadá por el matemático Dr. John Mighton y presente en más de 10 países, combina formación docente, acompañamiento en aula y secuencias de aprendizaje diseñadas para que los estudiantes avancen paso a paso sin perder confianza en el proceso. 


¿Cómo funciona concretamente? JUMP Math trabaja en dos niveles simultáneos: docentes y estudiantes.

Con los profesores, el programa desarrolla procesos de formación y acompañamiento continuo dentro del aula, incluyendo modelamiento de clases, observación pedagógica y retroalimentación. El objetivo es fortalecer la manera en que se enseñan los conceptos matemáticos y entregar herramientas concretas para abordar distintos ritmos de aprendizaje.

Con los estudiantes, JUMP Math utiliza guías y ejercicios diseñados con secuencias cognitivas graduales, donde cada concepto se construye paso a paso antes de avanzar al siguiente. La lógica detrás del programa es simple: muchas veces las dificultades en matemáticas no aparecen por falta de capacidad, sino porque los alumnos enfrentan saltos demasiado grandes entre un aprendizaje y otro.

En ese contexto, la tecnología aparece como una herramienta de apoyo: materiales digitales, plataformas de seguimiento, webinars de formación docente y recursos que permiten acompañar procesos educativos en distintas regiones del país.

Macarena explica que JUMP Math usa la tecnología al servicio de la pedagogía, y no al revés. Lo que importa es la calidad de la interacción entre docente y estudiante, y la forma en que se construye la confianza del alumno (especialmente de aquellos que llegaron convencidos de que las matemáticas “no son para ellos”).

5. Detectar el error antes de que sea demasiado tarde

Proveedor: Aptus

Aptus parte de una observación precisa sobre la naturaleza de las matemáticas: es una asignatura profundamente secuencial. Si un estudiante no consolida el valor posicional, ese vacío va a complicar todo lo que viene: las operaciones, las fracciones, los decimales. El problema no es solo que el niño no entienda: es que el error no detectado se automatiza. Y mientras más tiempo pasa sin corrección, más difícil es sacarlo.

La pregunta que llevó a Aptus a incorporar tecnología fue concreta: ¿cómo lograr que el docente pueda responder al error antes de que sea demasiado tarde? Con los sistemas tradicionales -prueba que se corrige días después, retroalimentación general para todo el curso- el tiempo simplemente no alcanza.

La respuesta es una plataforma de seguimiento periódico de aprendizajes que funciona así: el docente o directivo escanea con una app las hojas de respuesta de los estudiantes, y en minutos tiene los datos procesados. Pero lo que realmente distingue al modelo es el nivel de detalle que entrega: los resultados se desglosan por estudiante, por habilidad, por pregunta y por curso. Eso le permite al equipo pedagógico saber no solo cuánto aprendieron los alumnos, sino exactamente dónde están los errores y quiénes necesitan apoyo prioritario.

“Cuando el docente tiene los datos ese mismo día, puede actuar antes de que el aprendizaje siguiente se construya sobre algo que quedó mal entendido.”  Equipo Aptus Matemática

El impacto más visible no está solo en los estudiantes, sino en cómo cambia la cultura del equipo docente. Cuando los profesores trabajan sistemáticamente con datos, empiezan a ver el error como información útil, no como fracaso. Eso transforma la manera en que planifican y priorizan sus clases. Y los colegios donde más impacto se ha observado son aquellos donde el directivo también está activamente involucrado en el análisis de resultados: cuando el liderazgo empuja una cultura de decisiones basadas en evidencia, la plataforma deja de ser un registro administrativo y se convierte en una herramienta pedagógica de verdad.


“La tecnología va a seguir siendo un apoyo importante, pero en un rol de dar información y permitir mejorar las brechas de aprendizaje, no como reemplazo del docente”, Maria Paz Errázuriz, coordinador asesorías de matemática, equipo Aptus

Conclusiones: múltiples caminos, un mismo desafío

Lo que muestran estas cuatro experiencias es que la innovación educativa en matemáticas no tiene una sola forma ni una sola velocidad. Hay plataformas basadas en dinámicas de juego, tutorías personalizadas a distancia, metodologías que ponen al docente en el centro y sistemas de seguimiento que permiten detectar brechas de aprendizaje en tiempo real.

Lo que las une es algo más importante que la herramienta: la convicción de que la tecnología, bien utilizada, puede ayudar a transformar la experiencia que los estudiantes tienen con las matemáticas. No como un reemplazo de la enseñanza, sino como una herramienta que amplía las posibilidades de aprender, practicar, acompañar y tomar mejores decisiones pedagógicas.

Desde el Programa Haciendo Escuela, las matemáticas son mucho más que un eje curricular: son una de las claves para ampliar las oportunidades de los estudiantes en Chile. Por eso, integrar proveedores de innovación educativa no es una decisión operativa, sino una declaración de principios. Creemos que mejorar la educación requiere soluciones probadas, diversas y adaptadas a la realidad de cada comunidad escolar. No hay soluciones mágicas, pero sí herramientas que, bien implementadas, generan cambios reales y medibles.

Este artículo fue elaborado con testimonios de Conectado Aprendo (María Jesús Silva), Momento Cero/Eduten (Martina Soto), JUMP Math (Macarena Bascour) y Aptus Matemática (María Paz Errázuriz), proveedores del Programa Haciendo Escuela en el eje de matemáticas.

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