El Programa Haciendo Escuela nació a partir de una experiencia que transformó la relación de Falabella con la educación. Lo que comenzó con una escuela de Estación Central en la década de los sesenta se convirtió en un compromiso de largo plazo que, 57 años después, sigue vigente en todo Chile.
Todo programa tiene un origen. El del PHE es más concreto que la mayoría: no nació de una reunión de directorio ni de un plan estratégico de sostenibilidad. Nació de un terremoto.
En 1965, el terremoto que afectó la zona central dejó gravemente dañado el edificio de la Escuela N.° 53 de Estación Central. Con más de 500 estudiantes y sin condiciones adecuadas para funcionar, la comunidad educativa enfrentaba la necesidad urgente de contar con un nuevo espacio donde continuar su labor. Fue entonces cuando Falabella contribuyó a hacer posible la construcción de un nuevo establecimiento, sumándose a un esfuerzo que permitió levantar un edificio sólido y especialmente diseñado para recibir a la escuela.
Cuando el nuevo recinto fue inaugurado en 1969, la comunidad decidió nombrarlo Escuela Arnaldo Falabella, en reconocimiento al compromiso que hizo posible ese proyecto. Lo que comenzó como una respuesta a una necesidad concreta terminó marcando una forma distinta de entender el rol de la empresa en educación. Con el tiempo, esa experiencia dio origen a una convicción que marcaría el desarrollo del programa durante décadas: que la presencia de Falabella en un territorio también debía traducirse en un compromiso permanente con la educación de su comunidad. Así nació el Programa Haciendo Escuela.
Desde su formalización en 1969, el Programa Haciendo Escuela creció junto a la expansión de Falabella en Chile, incorporando nuevas escuelas y consolidando una red educativa a lo largo del país. A partir de fines de los años noventa, el modelo se extendió también a Perú y Colombia.
A lo largo de toda su historia, el programa ha combinado el apoyo a las comunidades educativas con un eje transversal que sigue vigente hasta hoy: el voluntariado. Miles de colaboradores de Falabella han participado en actividades junto a las escuelas, fortaleciendo el vínculo entre las tiendas y sus comunidades. Más que una contribución puntual, el voluntariado se ha transformado en una forma de acercar a las personas, generar sentido de pertenencia y construir relaciones de largo plazo con estudiantes, docentes y equipos directivos.
Durante la pandemia, el programa adaptó su modelo al entorno digital mediante la plataforma haciendoescuela.com, poniendo contenidos educativos a disposición de estudiantes de todo el país.
En 2024 comenzó una nueva etapa. En alianza con la Corporación Bien Público, el programa redefinió su estrategia para concentrarse en cuatro áreas prioritarias: lectoescritura, matemáticas, habilidades socioemocionales y fortalecimiento del liderazgo educativo. El rediseño también reafirmó el valor del voluntariado como un eje transversal del programa e incorporó una gestión basada en evidencia y resultados.
Hoy, el Programa Haciendo Escuela acompaña a 50 escuelas en Chile e impacta directamente a más de 23.000 estudiantes. Presente desde Arica hasta Punta Arenas, el programa mantiene una red de establecimientos que refleja la diversidad de contextos y realidades educativas del país. Además, la red continúa creciendo: durante este año se sumarán tres nuevos establecimientos en Angol, Coyhaique y Linares, por la apertura de nuevas tiendas, reafirmando un compromiso que sigue proyectándose hacia el futuro.

Aunque el programa ha cambiado con el tiempo, los desafíos educativos que motivaron su creación siguen presentes. La educación chilena continúa enfrentando importantes brechas en comprensión lectora, matemáticas y acceso a oportunidades, especialmente en contextos de mayor vulnerabilidad.
Frente a este escenario, el programa ha evolucionado, incorporando nuevas estrategias, metodologías y alianzas, pero manteniendo intacta una convicción: que la mejora educativa requiere compromiso de largo plazo, trabajo colaborativo y una presencia constante en los territorios.
Esa continuidad también se refleja en la experiencia de las comunidades educativas. Como señala Lucía Isabel Castro, directora de la Escuela Prosperidad, región del Maule, ciudad de Talca:
“Para muchos niños y niñas, que vengan personas de fuera a compartir con ellos, a preparar actividades y a dedicarles tiempo, tiene un sentido muy especial. Se sienten importantes, considerados y queridos.”
La Escuela Arnaldo Falabella, aquella primera escuela cuya reconstrucción marcó el inicio de esta historia, sigue formando parte del programa hasta hoy. Más de medio siglo después, continúa siendo un recordatorio de cómo comenzó todo.
En un país donde los desafíos educativos siguen siendo urgentes, quizás el mayor aporte del Programa Haciendo Escuela ha sido su capacidad de permanecer. Adaptándose a nuevos contextos, incorporando nuevas estrategias y aprendiendo en el camino, pero manteniendo intacta la convicción que le dio origen hace 57 años.